El intelecto

La Luz del Sol brilla en la Luna de la oscuridad.
Yo soy una de sus ramas y Él es mi Raiz.
Nuestras inteligencias se han embriagado con el vino de amor,
Como si fuéramos locos, pero locos no somos.
Nos ves entre los hombres, pero no somos lo que ves,
Pues nuestros Espíritus resplandecen más allá de las altas cimas.
Poseemos una inteligencia, joya sin defecto,
De belleza exquisita, que no percibe más que a Dios.
Este es el lazo que liga, aunque sólo fuese un resplandor.

Oh Pueblo, sed bienvenidos, elegidos de vuestro Señor,
Obras de su Arte, creados perfectos para Él.
Él os ha favorecido levantando para vosotros el velo
Ante la Luz de Su Faz. ¿Qué gratitud puede dar gracias
Por lo Infinito? Mostrad, sin embargo, toda la gratitud que podáis
Hacia Él, que os ha concedido lo que no tiene precio.
Exaltad, pues, sobre el Trono y sobre la tierra,
Para vosotros, y nadie más, sois los Siervos de Dios.
En vuestros cuerpos que eran polvo de huesos hay vida,
Pues vosotros sois el Espíritu de Dios que entró en Adán,
El Hálito que Gabriel infundió en María.
Danzad, pues, en éxtasi, con orgullo y alegría,
Y dejad arrastrar tras de vosotros la vestidura de la gloria que os corresponde.

Sayj Ahmad Al-'Alawi

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